Los comienzos de Globos Boreal: primeros vuelos y la aventura de crear una empresa de globos.

By: globosboreal | 9 Mar 2026

Toda gran historia empieza sin saber que lo será.

La historia de Globos Boreal comenzó mucho antes del primer vuelo. Empezó en 1975, cuando dos viajeros, Javier Tarno y Paloma Trapero, se cruzaron en el momento exacto en el camino. Si algo los unió desde el primer momento era el amor por viajar y descubrir el mundo.

Apenas se conocían cuando decidieron lanzarse a su primera aventura juntos en autostop hasta Inglaterra, pasando por Holanda, trabajando en lo que saliera, fregando platos, aprendiendo inglés, sobreviviendo con lo justo, durante varios meses.

No era turismo. Era exploración.

Entre 1978 y 1980 realizaron dos grandes viajes a la India y al sudeste asiático, de seis meses cada uno.

La primera vez fueron por tierra, recorriendo la mítica ruta hippie desde Madrid hasta la India. Cuarenta días atravesando países en trenes y autobuses locales, durmiendo donde se podía, aprendiendo sobre la marcha.

En aquella época, casi nadie a su alrededor hacía algo así.
Los amigos alucinaban.
La familia se preocupaba.

Pero esa manera de viajar; lenta, auténtica, arriesgada, fue la que años después definiría su manera de crear experiencias.

 

DE VIAJEROS A PIONEROS DEL AIRE:

Sus viajes les habían enseñado a moverse entre la curiosidad y la aventura. Pero Javier y Paloma, a puesto, que no se imaginaban que su siguiente destino no dejaría huellas en el barro, sino estelas en el aire.

El primer acercamiento al mundo de los globos fue en 1978, durante el festival de Aranjuez. En aquel momento fueron simples espectadores.

Dos años más tarde, en 1980, durante el Campeonato de España de globos celebrado en Valdemorillo, Javier voló por primera vez en el globo “Iris”, pilotado por Alfonso de las Heras. Habían acudido varios amigos al punto de encuentro para colaborar como apoyo logístico para los equipos, pero aquella experiencia fue mucho más que un día pasajero en sus vidas.

Ese vuelo fue el punto de inflexión. No fue solo la sensación de elevarse, sino entender desde dentro cómo funcionaba todo: la preparación, la responsabilidad, la precisión y la coordinación que exige cada maniobra. Varios de los amigos que estaban allí terminaron convirtiéndose en pilotos con el tiempo. Javier salió de aquella experiencia con una idea clara: quería dedicarse profesionalmente a volar.

Al regresar de su segundo gran viaje por Asia, en 1981, dió el paso. Comenzó a trabajar en Publiglobo junto a Alfonso de las Heras y Alberto Álvarez. Allí se formó, aprendió el oficio y entendió la dimensión técnica y profesional del vuelo en globo.

En 1982 obtuvo el título de piloto.

Fue un año clave para Javier y Paloma. La aventura seguía presente, pero empezaba a tomar una forma concreta.


LOS PRIMEROS VUELOS PROFESIONALES Y EL NACIMIENTO DE GLOBOS BOREAL.

Convertirse en piloto de globo fue solo el principio. El verdadero reto vino después.

Lo más difícil para empezar no fue aprender a volar. Fue conseguir el dinero para comprar un globo propio. Sin globo no había vuelos. Y sin vuelos no había proyecto.

En julio de 1982, ese mismo año en el que Javier obtuvo su título, España celebraba el Mundial de fútbol. Javier y Paloma trabajaron en la organización del evento. Fue una oportunidad intensa, pero estratégica: lograron ahorrar el primer capital necesario para empezar a construir algo propio.

El primer trabajo profesional llegó en agosto de 1982. La Aurrezki Kutxa Municipala los contrató para una campaña publicitaria en Donostia, gracias al contacto de José Antonio Cantalapiedra, piloto que había trabajado previamente con la agencia responsable de la campaña.

Durante 40 días estuvieron volando prácticamente a diario. Despegaban desde lugares tan emblemáticos como la playa de La Concha o los jardines de Alderdi Eder, y también realizaron vuelos en distintos puntos de Guipúzcoa como Eibar, Andoain o Vergara. No eran vuelos turísticos, sino acciones de publicidad aérea, pero se convirtieron en su auténtica escuela profesional: logística, gestión de equipo, trato con clientes y adaptación constante.

Al terminar la campaña publicitaria dieron el paso definitivo. Con los ahorros acumulados y un pequeño préstamo adicional compraron ese mismo globo. También adquirieron un coche de segunda mano, imprescindible para mover el equipo.

Durante los años 80, Javier voló como piloto autónomo, consolidando experiencia y reputación en el sector. Hasta que en 1990 decidieron formalizar todo lo que llevaba años creciendo.

Ese año nació oficialmente Globos Boreal. Alquilaron una pequeña oficina en lo que había sido la antigua portería del bajo de su casa, en La Prospe. Desde ese espacio reducido empezó a estructurarse una empresa que se había construido paso a paso: primero como aventura, después como oficio y finalmente como proyecto empresarial.

 

CUATRO DÉCADAS DESPUÉS: UNA CONVERSACIÓN CON LOS FUNDADORES.

Han pasado más de cuarenta años desde aquel primer vuelo profesional, y aunque han volado muchos kilómetros desde entonces, Javier y Paloma todavía recuerdan cada despegue como si fuera el primero: los nervios, las risas, los sustos y la emoción de descubrir que el cielo también podía ser un lugar de trabajo. Hoy, entre recuerdos y anécdotas, les planteamos algunas preguntas para ver qué habrían hecho igual… y qué les sacarían un buen “¡ay, no me lo puedo creer!” si volvieran a aquellos primeros días.

¿Sabían que el proyecto llegaría a tantos años?

“Este año cumplimos 44 años desde nuestro primer trabajo y por aquel entonces no podíamos imaginar que el proyecto duraría tanto. Entre medias tuvimos dos hijos que teníamos que compatibilizar con las tareas de oficina y vuelos, tratándose de una actividad muy de feriantes en la que no hay sábados ni domingos libres ni vacaciones convencionales. No sabíamos si íbamos a poder «vivir del aire», nos arriesgamos y aquí estamos con nuestros hijos continuando la tradición familiar.”

Si comparan aquel primer trabajo con los vuelos actuales ¿Que ha cambiado?

«Si comparamos el primer trabajo con los vuelos actuales todo ha cambiado mucho, casi todo a mejor.

En relación con los vuelos, actualmente hay mucha información meteorológica y muy accesible lo cual facilita el desarrollo de los mismos porque da mucha seguridad.

En una actividad en la que no sabes dónde vas a acabar el tener buenos vehículos para el rescate facilita mucho las operaciones.

En los primeros vuelos la forma de comunicarnos era muy precaria porque no llevábamos móvil ni radio, había que fiarse de la intuición de la persona de rescate o llamar a un teléfono de contacto. Más adelante empezamos a utilizar radios de 2 m. pero la mayoría de las veces perdíamos la conexión por muchos motivos, tráfico, montañas, etc… y había que buscar un teléfono para llamar al famoso teléfono de rescate.

A pesar de todas aquellas carencias la experiencia acumulada fue un gran aprendizaje que fuimos transmitiendo a los siguientes pilotos que teníamos en nuestra Escuela muchos de los cuales siguen volando sobre todo en la zona centro de España.

A su vez empezamos a reparar nuestros propios globos y acabamos creando un taller de mantenimiento.

En cuanto a las tareas de oficina en los comienzos todo era analógico, máquina de escribir, teléfono fijo, fax. Luego vino el móvil, el ordenador e Internet con la creación de la primera página web. Posteriormente el entrar ya de lleno en la era digital y las RRSS ha facilitado mucho el trabajo de gestión, la organización de los vuelos y las burocracias sobre todo con la administración

¿Que les dirían a sus «yo» de aquellos tiempos»?

Qué jóvenes éramos 😂😂

Volar hoy con Globos Boreal: un espíritu que sigue intacto

Treinta años después de aquellos primeros vuelos en globo, Globos Boreal sigue volando con la misma pasión y entusiasmo que Javier y Paloma pusieron en su primer globo. La experiencia ha evolucionado: más seguridad, mejor equipamiento y rutas diseñadas para disfrutar cada instante.

Pero hay cosas que no han cambiado: la emoción del despegue, la sensación de libertad al elevarse sobre Segovia, nuestra zona más recomendada y base de operaciones, y ese espíritu de aventura que nació en los viajes, en los primeros vuelos profesionales y en cada aprendizaje.

Cada vuelo en globo es una historia, y cada pasajero forma parte de ella. Porque en Globos Boreal no solo se vuela: se vive una experiencia en globo que combina años de experiencia, profesionalidad y verdadera pasión por volar.