Miedo a volar en globo aerostático: ¿es normal y es seguro realmente?

By: globosboreal | 11 Feb 2026

¿Alguna vez has escuchado o leído una frase que dice:
“El miedo es solo un indicador de que estás a punto de hacer algo grande”?

Sentir miedo cuando vamos a hacer algo nuevo no es raro; es muy común. Aceptamos el miedo como parte de estar vivos. Así que no, no eres exagerado por tener miedo a volar en globo.
En realidad, muchas veces no tememos a la altura, sino a lo desconocido.

Cuando hablamos con nuestros pasajeros, ya sea en el momento de hacer la reserva o justo antes de volar, siempre les contamos lo mismo: el vuelo en globo es una de las actividades más tranquilas que se pueden realizar en el aire.
No te imagines algo parecido a tirarte en paracaídas o subir a una avioneta. Volar en globo es otra cosa. Es un momento para admirar, para sentir el silencio, para disfrutar y, simplemente, flotar.

“Es que yo tengo vértigo”


Este suele ser el primer pero que escuchamos de muchos de nuestros futuros pasajeros. Y aquí viene algo importante: el vértigo se genera cuando estás unido al suelo. En un edificio alto, en un acantilado, en un puente.
En un globo aerostático, esa sensación desaparece.

De hecho, a veces creemos que podrías despegar con los ojos cerrados y no darte cuenta de que ya estás volando. ¿Has volado alguna vez en avión y has sentido ese “no sé qué” en el estómago durante el despegue? En el globo, esa sensación simplemente no existe.
Así que, si empezamos por el despegue, puedes estar tranquilo.

Y si aun así subes con un poco de miedo, no pasa nada. Porque en cuanto empiezan a aparecer las primeras vistas panorámicas, especialmente en lugares como Segovia, donde volamos, el miedo deja de tener espacio. Un truco sencillo: no mires hacia abajo, mira siempre al horizonte. Cuando entra tanta maravilla, el miedo se queda abajo.

¿Te contamos un secreto?
Uno de nuestros pilotos sufre vértigo. No puede cruzar andando el puente de Cuenca… y, sin embargo, ahí lo ves: volando cada día, por cualquier lugar que se le presente. 🤭

«EL QUEMADOR HACE MUCHO RUIDO»

Ahora bien, otro detonante que hemos detectado es el ruido del quemador. Si algún día llegan a crear quemadores completamente silenciosos, seremos los primeros en adquirirlos. 😉

Sabemos que puede resultar un poco invasivo, pero creemos que ese fuego es precisamente lo que le da la magia y la física a esta actividad. ¿Te imaginas el asombro de las primeras personas que descubrieron que el calor podía elevar objetos tan grandes?

Hablando un poco de física, para que nunca te vayas a la cama sin aprender algo nuevo, aquí va una explicación sencilla.

Todo parte de un principio descubierto por Arquímedes hace más de dos mil años: un objeto flota cuando pesa menos que el medio que lo rodea.
En el caso del globo aerostático, ese medio es el aire.

Cuando calentamos el aire dentro del globo, ese aire se vuelve más ligero que el aire frío del exterior. Y el aire frío, que pesa más, empuja hacia arriba al caliente. Así, sin motores ni acelerones, el globo se eleva de forma suave y natural.

De hecho, esta misma idea fue la que tuvieron los hermanos Montgolfier en 1783, cuando observaron que el humo siempre subía. Gracias a esa simple observación nació el primer globo aerostático y, con él, una de las formas de volar más tranquilas y poéticas que existen.

CUANDO EL MIEDO SE SUBE A LA CESTA (Y SE QUEDA EN TIERRA AL DESPEGAR)

A lo largo de estos 44 años volando, hemos compartido cesta con miles de personas. Y sí, alguna vez nos hemos encontrado con pasajeros que, ya estando allí, sienten ganas de echarse atrás.

Recuerdo especialmente a una pasajera que vino a volar con su hijo. Venían de México, de vacaciones, con esa actitud tan bonita de querer aprovecharlo todo. Al recibirlos estaba muy emocionada: les hicimos algunas fotos, nos hacía preguntas constantemente… que dónde aterrizaríamos, cuánto duraría el vuelo, qué era aquello, qué era esto otro. Tenía curiosidad, ilusión y una sonrisa que lo decía todo.

Pero cuando llegó el momento de embarcar, conté a los pasajeros… y me faltaba uno. Era ella.

La vi nerviosa. Cada vez que sonaba el quemador, daba un paso atrás. Me miró y me dijo:
Me da miedo el quemador.

Me acerqué con calma, la tomé de forma amigable y le dije:
—No puedes hacernos esto, contamos contigo. Si te quedas en tierra mientras tu hijo vuela, te arrepentirás de no haberlo vivido juntos, y estando justo a las puertas.

Entre mis palabras y el ánimo del resto de los pasajeros, decidió subir. Intenté colocarla lo más alejada posible del quemador y despegamos.

Cuando terminó el vuelo, me acerqué a ella y le pregunté:
—¿Qué tal?

Con una sonrisa de oreja a oreja me respondió:
Fue hermoso, me encantó.

Yo solo pude decirle:
—Te dije que valdría la pena.

“Hazlo, y si te da miedo, hazlo con miedo”

Hay una frase que dice: “Hazlo, y si te da miedo, hazlo con miedo”. Y quizá esa sea una buena filosofía de vida. No quedarse con las ganas. Atreverse. Entender que no estamos aquí para tenerlo todo bajo control, sino para experimentar, vivir y luego contarlo.

Y muchas veces, justo al otro lado del miedo, es donde empiezan los recuerdos que de verdad importan.

NO DEJES QUE EL MIEDO TE FRENE: DÉJALO QUE TE IMPULSE A VOLAR

No todo el mundo vuela sin miedo. Y está bien.
El miedo no siempre desaparece antes de subir a la cesta; a veces lo hace cuando ya estás en el aire, cuando el paisaje se abre, cuando el silencio ocupa su sitio y entiendes que no pasa nada… salvo algo bonito.

En Globos Boreal no prometemos ausencia de miedo. Prometemos acompañarte. Escucharte. Dejarte tu tiempo. Y mostrarte, desde arriba, que muchas veces lo desconocido es solo una puerta que aún no has cruzado.

Y si algún día decides hacerlo, con miedo o sin él, aquí estaremos.
Porque hay experiencias que no se explican del todo. Se viven.